
Charla con Ariel San Román
Con climas y atmósferas oscuras, de casi escenarios apocalípticos, Ariel San Román extirpa las comodidades y las costumbres de los seres humanos de una vez y deja traslucir de ellos lo débil y barbárico por la supervivencia en un mundo desprovisto de brillo.
El viernes 7 de mayo es el Día para Santa Cruz en el marco de la Feria Internacional del Libro que se realiza en Buenos Aires. Los cinco escritores santacruceños que viajarán hacia este evento internacional de gran importancia, ya fueron seleccionados por el jurado que estuvo conformado por el coordinador del área de letras de la Biblioteca Pública y Provincial “Juan Hilarión Lenzi” y escritor, Carlos Besoaín; la bibliotecaria y directora de la Biblioteca Municipal Sofía Vicic de Cépernic, Laura Gauna y la Licenciada en Letras de la UNPA, Gabriela Luque.
Las obras seleccionadas son “La Sabia Locura (y la otra…)”, de Juan Bautista Baillinou; “El hijo de la inmensidad”, de Arnulfo Basanta; “La Leona, historias de balsas, boliches y enredos”, de Patricia Halvorsen; “Ruinas del alma”, de Luis Ferrarassi; y “Sitio”, de Ariel San Román.
Ariel, quien se destaca por su forma amistosa de hablar en la que impera una energía de quienes han nacido en su misma década (los ´70) en diálogo con TiempoSur, comentó que al enterarse, sintió una emoción muy grande, aunque, al principio, descreía de haber sido seleccionado.
“No estaba muy confiado de poder ser seleccionado, porque sabía que la decisión tenía que ver con libros que destacaran la identidad santacruceña, mientras que en mi libro juego con las ciudades y clima sureño. Pero mi libro va un poco más allá de eso. Me parece interesante la selección, porque veo que se está apostando, desde la Secretaría de Cultura a reconocer obras como Ruinas del alma, a una nueva camada de escritores relativamente jóvenes. Es una camada que apuesta a otros estilos narrativos que no es el costumbrista. Estuve presente en una jornada en donde había un ambiente de identidad regional. Me parece mal decir que la identidad regional depende si escribo del viento del coirón, tahuelches, mapuches o el chónek, me parece que la identidad pasa por un rasgo de escritura y estilo que puede prevalecer. Me parece muy bien que se haya apostado a que la identidad es por un estilo narrativo y estético y no por cuestiones costumbristas. Se está apostando a otro modo de ver el regionalismo”.
Sitio
El libro de San Román nació en Río Gallegos y su núcleo reside en cómo las ciudades, ante algo que cambia la percepción de cotidianeidad, las personas tienden a cerrarse a ese sentido cotidiano. Lo que Ariel trató en Sitio es algo que se ve en muchas ciudades de nuestra provincia, pero que también es extensible a otras ciudades en las que ha vivido, como Rosario, Buenos Aires, Córdoba, en donde las personas se ven inconmovibles, en sus sentidos cotidianos, ponen fuerza a que esa tendencia de los cotidiano, no puede ser movida, corrompida o jaqueada. Puede estar cayéndose el mundo alrededor y la gente va a seguir manteniendo sus costumbres.
“Lo que intento poner en el libro es la desesperación ante la confrontación a algo que no puede tener un sentido a priori, como adelantarse a algo y ser servido y asistido a priori”, explicó San Román. Por otro lado, insistió en que están surgiendo escritores que se encontraban ocultos y con muchas cosas para decir. Resaltó el criterio de los jurados, quienes “abrieron el campo de batalla a estas otras voces narrativas las que van a empezar a hacer una propagación, cuasi virósica, de que hay otras cosas para hacer. Que tienen más subvenciones, más medios y más facilidades para trabajar y por otro lado, hacer producciones independientes, ya que hay veces que en la frustración, uno se cierra y trata de ver que hay otros modos de expresión, que no es el formato libro, sino también lo digital”.
“Un denso clima urbano de final de los tiempos, de noche permanente, entre explosiones y masivos cortes de suministros; una inexplicable variación en la densidad del agua; animales que huyen, desaparecen en bloque o se suicidan según su especie; algo en el cielo que se expande; un topos de incertidumbre, con claustrofóbicos edificios, con autopistas y avenidas surcadas por monadas motorizadas (más que automóviles), interiores furtivos, amenazados y amenazantes; mentalidades que discurren al borde de un abismo, extrañas y desafectadas, inconmovibles; lóbregos rituales espectados; un marcado desmoronamiento de los aparatos de referencia”.
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